«El cristiano sensual no puede ser movido al servicio, la oración, o el estudio a no ser que él "tenga ganas". Su vida cristiana es solamente tan efectiva como la intensidad de los sentimientos en ese momento. Cuando experimenta la euforia espiritual, es un remolino de actividad divina; cuando está deprimido, es un incompetente espiritual». —R. C. Sproul, «Cómo estudiar e interpretar la Biblia»
La expresión de la convicción
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