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Tu lucha, tu pelea, tu contienda

«Padre de familia y anciano de la iglesia, tú no estás compitiendo en contra de la Internet, la Televisión ni algún otro medio de comunicación para conservar el corazón de los niños y los jóvenes y para mantenerlos en el conocimiento de Jehová Dios. Si bien luchamos contra principados y potestades, es necesario que también te des cuenta de que tu lucha es contra tu propia negligencia en la búsqueda de Su voluntad a través de Su Palabra. Tu batalla es en contra de tu propio abandono a la convicción de que Su Palabra es suficiente. Tu pelea es en contra de tu propia displicencia a cumplir con las responsabilidades que el Señor estableció para ti como pastor de tu familia o como pastor de una iglesia local. Tu contienda es contra el reloj y el calendario que avanzan inexorables mientras tú te quedas sentado e indolente en las bancas del templo una vez por semana y predicas solamente de autoestima y bendiciones a la iglesia del Señor».

—David Franco, «La Carrera No Ha Terminado»

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Vivir, aprender, ¿cuál primero?

«Mientras que el mundo te dice: "Vive, para que aprendas", Jehová Dios te dice: Aprende, para que vivas.

"Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir" (Is 48:17)».

—David Franco, «La Carrera No Ha Terminado»

Los no alcanzados son...

«Hacer discípulos, alcanzar a todas las etnias, los pueblos, las naciones: este es el mandato.

»¿Y qué de los "no alcanzados" y las metodologías de medición para determinarlo?

»Yo quiero proponer que una persona no alcanzada es cualquiera que esté viva y que nunca ha escuchado el evangelio, o que ha rechazado el mensaje de salvación, o que ha escuchado y lo está considerando, o que ha dicho entenderlo y haber “aceptado” a Jesús pero que no ha puesto realmente su fe y confianza totalmente en Él. Y hay muchos en nuestro propio pueblo —nación, etnia—, este en el que vivimos en este momento y en cada rincón de nuestro territorio nacional».

—David Franco, «La Carrera No Ha Terminado»

Gangrena espiritual

«Una iglesia que no corrige sus errores, problemas y omisiones, y los busca tapar con su silencio y su activismo, es como aquel malherido que se cubre la llaga con una gasa sin antes limpiarla y poner antibiótico en ella. En un tiempo, su herida se infectará, infectará todo su cuerpo, le producirá dolores y fiebre y terminará causándole la muerte. El mismo destino le espera a una iglesia indolente y orgullosa».

—David Franco, «Cristianismo Ficción»