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¡Cuántos están siendo bendecidos con lo que publico!

«Mi estimado Blogger o Ministerio con página Web: ¿Cuando ves el número de visitas a tu sitio y los lugares desde donde te visitan, dices: "¡Gracias Señor porque muchos están siendo bendecidos con lo que publico!"?

»¿O más bien oras al Señor y pones a sus pies el siguiente pensamiento: "Padre, qué responsabilidad tan grande, ayúdame a no ser piedra de tropiezo, ayúdame a redoblar esfuerzos en el estudio de tu Palabra y a no desviarme ni a diestra ni a siniestra. Quebrántame y que pueda yo humillarme delante de Ti, que no piense que soy algo o que he logrado nada. Todo es por Ti y para Ti, para tu gloria y honra. Y si Tú así lo deseas, permíteme seguir escribiendo"?.

Te recomiendo la segunda oración. Nos recomiendo siempre la segunda oración».

—David Franco, «La Carrera No Ha Terminado»

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Vivir, aprender, ¿cuál primero?

«Mientras que el mundo te dice: "Vive, para que aprendas", Jehová Dios te dice: Aprende, para que vivas.

"Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir" (Is 48:17)».

—David Franco, «La Carrera No Ha Terminado»

Los no alcanzados son...

«Hacer discípulos, alcanzar a todas las etnias, los pueblos, las naciones: este es el mandato.

»¿Y qué de los "no alcanzados" y las metodologías de medición para determinarlo?

»Yo quiero proponer que una persona no alcanzada es cualquiera que esté viva y que nunca ha escuchado el evangelio, o que ha rechazado el mensaje de salvación, o que ha escuchado y lo está considerando, o que ha dicho entenderlo y haber “aceptado” a Jesús pero que no ha puesto realmente su fe y confianza totalmente en Él. Y hay muchos en nuestro propio pueblo —nación, etnia—, este en el que vivimos en este momento y en cada rincón de nuestro territorio nacional».

—David Franco, «La Carrera No Ha Terminado»

Gangrena espiritual

«Una iglesia que no corrige sus errores, problemas y omisiones, y los busca tapar con su silencio y su activismo, es como aquel malherido que se cubre la llaga con una gasa sin antes limpiarla y poner antibiótico en ella. En un tiempo, su herida se infectará, infectará todo su cuerpo, le producirá dolores y fiebre y terminará causándole la muerte. El mismo destino le espera a una iglesia indolente y orgullosa».

—David Franco, «Cristianismo Ficción»